Cuando nos referimos al riego es sencillamente devolverle la humedad al suelo que le está haciendo falta, porque hay algo que se la está sacando, lo cual puede ser por evapotranspiración de los cultivos o por evaporación directa. Caso este último que pocas veces se da, dado que los suelos no quedan desnudos al descubierto o en aquellos casos que todavía se realizan labranzas convencionales.
Por lo tanto acá tenemos los dos componentes más importantes, cuando se piensa en una sistematización de riego, por una parte la fuente agua y por otra el suelo. En lo que se refiere a la fuente agua la misma tiene que cumplir con una cierta calidad para su uso, generalmente en nuestro país no tenemos este tipo de problemas; ya que las aguas destinadas para la producción parten de una fuente natural (cañadas, arroyos o ríos), de represa o pozo semisurgente. En lo que se refiere a este punto, tenemos que conocer la disponibilidad de la misma para proyectar una superficie bajo riego, de acuerdo al uso consuntivo o la demanda anual.
Por otra parte tenemos el suelo, que es el beneficiado en este tema, por lo tanto tenemos que conocerlo de forma textural, el cual nos va ha dar una serie de parámetros de cuanto y como capitaliza el agua. Estos parámetros que se deben de conocer antes de pensar en un sistema de riego, es conocer la Capacidad de Campo (CC) y el Punto de Marchitamiento Permanente (PMP), así como la Densidad Aparente y la profundidad de Horizonte, los cuales determinan cuanta agua se retiene en el perfil, o sea el Agua Disponible (ADmm). Conocido estos datos, los cuales se obtienen mediante un análsis textural y de materia orgánica, nos da el resultado cuanto almacena, lo que nos falta es de que forma absorbe el agua; por lo tanto tenemos un estudio de infiltración.
En este punto hay una serie de trabajos con o sin una sistematización de riego, que permiten tener una mejor eficiencia en el manejo del agua, así como control de erosión que se pueda generar por las lluvias. Este tipo de manejos, como son las terrazas de bajo perfil con una pendiente adecuada, permiten controlar la escorrentía superficial y evacuar los excesos de manera controlada hacia los desagües naturales. Por efecto de bajar la velocidad de escorrentía y por tiempo de concentración de mojado, estamos permitiendo que en el suelo se logre infiltrar una mayor cantidad de agua. De esta forma logramos hacer una reserva de los períodos de lluvia para cuando hay una faltante, no es suficiente pero si tengo un manejo eficiente y optimizado del recurso hídrico. Otro de los manejos es el uso de subsolador, el cual es una herramienta de gran utilidad cuando es bien usada para aumentar el drenaje y el esponjamiento del suelo. Este es un sistema de manejo en los barbechos y con una dirección de pasada adecuada a la chacra, por lo tanto hay que conocer la pendiente para lograr la mayor eficiencia.
Teniendo evaluado los datos de la fuente de agua y de suelo, estamos en condiciones de empezar a formular un proyecto de riego, donde tenemos caminos diferentes, porque podemos optar entre un sistema por gravedad o por aspersión. En este punto entra a tallar la disponibilidad de agua que se tiene y las proyecciones de área, particularmente por la eficiencia del sistema de riego, en el caso que sea por gravedad podemos logar un 55%, minimizando las perdidas y en un sistema por aspersión tenemos de un 75% a un 95%, dependiendo de la modalidad; si es por cañón o por sistema de pívot.
Luego de evaluado y definido el sistema ha emplear, y en base a los datos de suelo y a la eficiencia se determina una lámina neta de reposición de acuerdo a un umbral de riego, cuando hablamos de hacer riego complementario. Lo que quiere decir es que dejamos agotar una parte del ADmm en el suelo para luego reponerla. Esta frecuencia de riego va estar determinada por una evapotranspiración de referencia estadística para la zona y de acuerdo a la superficie proyectada y a las horas de manejo operativo; determinamos un caudal de agua necesario por hora. La potencia requerida necesaria todavía no está definida, porque no se conoce la diferencia geométrica del levante, si la conducción es por canal o por tubería y la presión necesaria final en caso que sea por aspersión o si se hace un doble bombeo. Este punto final es el que le da la utilidad al sistema de riego, que es el costo operativo energético. Por lo tanto tenemos que evaluar el costo del mm aplicado por hectárea antes de hacer una inversión, para logar obtener un sistema eficiente y que lo pueda usar cuando lo necesito. Lo que no podemos hacer es tener un sistema que no lo pueda usar porque el costo operativo energético es elevado, quitándome rentabilidad y el plus de producción no se diferencia entre regar o no.
Con el sistema de riego ya instalado y en funcionamiento, hay que evaluar que y como se siembra, además del asesoramiento y seguimiento agronómico del cultivar, porque el riego es un asegurador de productividad pero no de rendimiento, en este último juega un papel muy importante el agrónomo a cargo. Si logramos conjugar estas partes podemos tener un piso del 40% más producción y un techo por descubrir porteras adentro. La toma de decisión de que se siembra, en lo personal es un análisis que hay que hacer de acuerdo al rubro de la empresa; si es agrícola, lechera, ganadera o tiene una producción mixta, y logar determinar un objetivo donde la traducción a grano, leche o carne tenga el retorno más beneficioso y económico.
Con una decisión tomada sobre la siembra, hay que hacer el cuadro hídrico del cultivar de acuerdo a las cuatro etapas (inicial, desarrollo, 50% floración y madurez fisiológica), esto es para conocer los requerimientos de demanda de acuerdo al ciclo vegetativo para no generar un déficit o stress hídrico, estos parámetros están dados por una serie de coeficientes y teniendo el registro de evaporación directa, podemos calcular la evapotranspiración. De esta forma sabemos cuando y cuanto tenemos que regar, teniendo en consideración si hubo registro de lluvias o no. Lo que nos permite tener una sistematización riego es poder adelantarnos y poder aplicar las necesidades hídricas en tiempo, porque el agua consumida ayer no la puedo compensar hoy; por lo tanto tuve una faltante.
Téc. Riego Alvaro Pintos.
Cel. 094864979
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